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“UNESCO niega la conexión judía a la Explanada del Templo”, David Mandel

 

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UNESCO es la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Se fundó el 16 de noviembre de 1945 con el objetivo de contribuir a la paz y a la seguridad en el mundo mediante la educación, la ciencia, la cultura y las comunicaciones. Su sede principal está en Paris.  Hoy tiene cerca de 200 Estados miembros, entre ellos Palestina desde el año 2011.

Su vocación es pacifista y su finalidad es hacer progresar a las naciones del mundo, sin afectar su identidad y diversidad cultural. Bueno, esa es la teoría por lo menos. En la práctica, desde que la UNESCO aceptó a Palestina como Estado miembro, la organización se ha vuelto un campo de batalla que los palestinos utilizan para deslegitimizar a Israel.

Hasta ahora los palestinos han logrado que dos de los lugares más sagrados para los judíos, la Cueva de los Patriarcas en Hebrón, donde están sepultados Abraham, Isaac y Jacob, y la Tumba de Raquel, en el camino entre Jerusalén y Belén, hayan sido declaradas mezquitas. Su siguiente objetivo es negar que haya existido un Templo judío en Jerusalén, y cambiar oficialmente el nombre de la Plaza del Templo al nombre árabe Haram al-Sharif  (“Noble Santuario”), y el del Muro Occidental del Templo a Muro Buraq, en honor al caballo de Mahoma, que llevó a su jinete por el aire de La Meca a Jerusalén según la tradición musulmana.

Buraq no es el único caballo en la historia, religión o leyenda que tuvo la capacidad de volar. Pegaso, en la mitología griega, era el caballo del dios Zeus, luego utilizado por Belerofonte para matar a la Quimera. “Tulpar”, en las leyendas de los mongoles, son caballos alados. La escritora J.K. Rowling en sus libros acerca de Harry Potter menciona al “Thestral”, una variedad de caballo alado con un cuerpo  esquelético, rostro de reptil y alas que recuerdan a las de un murciélago.

El vuelo de Buraq de La Meca a Jerusalén, (1516 kilómetros de ida y 1516 kilómetros de vuelta en una sola noche) es un milagro, no sólo por el hecho de que un caballo pudiese volar, sino también por ir contra la cronología. Mahoma visitó una mezquita, (Al-Aqsa, “La mas lejana”), 89 años antes de que esta fuera construida.

Revisemos la cronología:

  • Año 632. Mahoma murió el 8 de junio de ese año. (Respecto al caballo Buraq no he logrado encontrar información sobre la fecha de su deceso.)
  • Año 637. El Califa Umar conquistó Jerusalén en el mes de abril del año 637, cinco años después de la muerte de Mahoma.
  • Año 690. La Cúpula de la Roca fue construida, 58 años después de la muerte de Mahoma
  • Año 710. La mezquita Al-Aqsa, visitada según la tradición por Mahoma en el año 621, fue terminada de construir recién en el año 710, (78 años después de la muerte de Mahoma).

Los palestinos, en su continua campaña de negar toda conexión judía a la Tierra de Israel, han presentado una moción a la UNESCO para negar toda relación judía a la Explanada del Templo y al Muro Occidental, a pesar de que la historia, la arqueología, la religión, los cronistas de la época, (Josefo Flavio y otros) dan abundante evidencia de que existió un Templo Judío en la Explanada del Templo.

Para estar seguro y confirmar lo que acabo de escribir revisé el Nuevo Testamento. Me di con la sorpresa de que los Evangelios no mencionan ni una sola vez al caballo Buraq. Tampoco nombran el Muro Buraq, que según los musulmanes y desde hoy también según UNESCO, honra la memoria del caballo alado.

En contraste, el Nuevo Testamento menciona el Templo judío 117 veces, (más veces que el Tanaj [llamado “Antiguo Testamento” por el mundo cristiano] donde es mencionado unas 100 veces). Aquí van algunos ejemplos. Mateo 21:23 relata que Jesús predicaba en el Templo. Mateo 21:14 dice que Jesús curaba a ciegos y paralíticos en el Templo, Juan 2:15 cuenta  que Jesús cuando era un niño fue encontrado por sus padres en el Templo conversando con los maestros. Lucas 2:46 menciona que Jesús expulsó a los mercaderes y cambistas del Templo. Los Hechos de los Apóstoles atestiguan que Pedro, Pablo y otros apóstoles visitaban frecuentemente el Templo. Si también visitaron la mezquita Al-Aqsa, que, según los musulmanes, está allí desde hace miles de años, los Evangelios, por algún motivo que desconozco, no lo mencionan.

NOTA.- Los párrafos anteriores los escribí antes de la votación de UNESCO. La votación se realizó ayer jueves 13 de octubre del 2016, y el resultado ha sido un triunfo para los palestinos y para los árabes. La UNESCO ha aprobado que, de hoy en adelante, el Muro Occidental (antes llamado Muro de los Lamentos) lleve el nombre del caballo Buraq, y la Explanada del Templo sea llamada únicamente por su nombre musulmán con lo cual niegan cualquier conexión judía con esos lugares sagrados para el judaísmo, e, indirectamente, también niegan la conexión cristiana.

Votos a favor24 países

16 países musulmanes o con gran proporción de población musulmana: Argelia, Bangladesh, Chad, Egipto, Irán, Líbano, Marruecos, Mauritania, Omán, Pakistán, Qatar, Sudán, Malasia, Nigeria, Mozambique,  Senegal.

6 países cristianos o de gran mayoría cristiana: Brasil, República Dominicana, México, Nicaragua, Sud África, Rusia

2 países de otras religiones: China, Vietnam

Votos en contra6 países

Estados Unidos, Gran Bretaña, Holanda, Lituania, Alemania y Estonia.

Se abstuvieron de votar (i.e. se lavaron las manos)26 países

2 países con gran proporción de población musulmana: Albania, Costa de Marfil

18 países cristianos o de gran mayoría cristiana: Argentina, Camerún, El Salvador, España, Francia, Ghana, Grecia, Guinea, Haití, ItaliaParaguay, Suecia, Ucrania, Eslovenia, Uganda, Kenia, Saint Kitts, Trinidad.

6 países de otras religiones: India, Japón, Sri Lanka, Nepal, Corea del Sur, Togo.

Mi Enfoque #609, Octubre 14, 2016 por David Mandel©.

INVITACIÓN

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Foto de portada JWC, anuncio presentación: La Torre de Babel Ediciones®

 

 


“Sin horario ni urgencia”, Lino Althaner

caminando desnudo cultivando el silencio la mente centrada y serenaEl trabajo en el ocio y el retiro. El trabajo inútil y gratuito. Sin esperar compensación ni crecimiento. Libertad en un múltiple quehacer, serenamente operativo pero siempre contemplativo, lejos de todo afán de eficiencia, de consideración. Libertad ejercida con flexible disciplina, sin horario, sin urgencia, cultivando una tierra espiritual inundada de alegría.

La apertura a la belleza que da sentido. No cualquiera. No la que se compra. No la que se gana compitiendo. La belleza que es un eco de la música divina, un signo de aquello de lo que solo se puede hablar con dificultad, tartamudeando. Signo de lo que se esconde, lo increado.

Renovado asombro. Serena aceptación. Incesante acción de gracias. Y muda adoración de lo indecible.

Caminando desnudo.
Cultivando el silencio.
La mente centrada y serena.

No defino.
No comparo.
No enumero.

Alejado del camino
de la industria y del mercado
no me dejo atrapar por el anzuelo.

Nada me hace iracundo.
Relajo el entrecejo.
Sonrío.

Me detengo con frecuencia.
En la acción reposo.
Pues nada me apremia.

Desnudo.
En silencio.
Vacía la mente.

Lino Althaner© 2014

Se hace llamar Lino Althaner. Tiene estudios en la Universidad de Chile y en la Pontificia Universidad Católica de Santiago. Su vida la ha dedicado al estudio, los viajes, el servicio público. Afirma, con el proverbio, que nada de lo humano le es ajeno, y con Unamuno, que ningún hombre le es extraño. Lo apasionan los acercamientos a lo humano desde el punto de vista de la filosofía y de la religión, de la literatura y del arte en todas sus manifestaciones, de la psicología.  Gusta de la poesía, particularmente de aquélla en que resuena el espíritu de un auténtico misticismo. Bajo el pseudónimo de Lino Althaner ha escrito dos libros de poesías: La hora violeta (2008) y Estado del tiempo (2009).  En proceso de edición se encuentra su libro, también de poemas, Desierto florido.


“Evangelii Gaudium” (fragmento), Papa Francisco

I. Algunos desafíos del mundo actual

papa francisco52. La humanidad vive en este momento un giro histórico, que podemos ver en los adelantos que se producen en diversos campos. Son de alabar los avances que contribuyen al bienestar de la gente, como, por ejemplo, en el ámbito de la salud, de la educación y de la comunicación. Sin embargo, no podemos olvidar que la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro tiempo vive precariamente el día a día, con consecuencias funestas.
Algunas patologías van en aumento. El miedo y la desesperación se apoderan del corazón de numerosas personas, incluso en los llamados países ricos. La alegría de vivir frecuentemente se apaga, la falta de respeto y la violencia crecen, la inequidad es cada vez más patente. Hay que luchar para vivir y, a menudo, para vivir con poca dignidad. Este cambio de época se ha generado por los enormes saltos cualitativos, cuantitativos, acelerados y acumulativos que se dan en el desarrollo científico, en las innovaciones tecnológicas y en sus veloces aplicaciones en distintos campos de la naturaleza y de la vida. Estamos en la era del conocimiento y la información, fuente de nuevas formas de un poder muchas veces anónimo.

No a una economía de la exclusión

53. Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil. Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida. Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del «descarte» que, además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son «explotados» sino desechos, «sobrantes».

54. En este contexto, algunos todavía defienden las teorías del «derrame», que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando. Para poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera
nos altera.

No a la nueva idolatría del dinero

55. Una de las causas de esta situación se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades. La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano! Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro (cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano. La crisis mundial que afecta a las finanzas y a la economía pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo.

56. Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz.
Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real. A todo ello se añade una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. El afán de poder y de tener no conoce límites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta.

No a un dinero que gobierna en lugar de servir

57. Tras esta actitud se esconde el rechazo de la ética y el rechazo de Dios.
La ética suele ser mirada con cierto desprecio burlón. Se considera contraproducente, demasiado humana, porque relativiza el dinero y el poder. Se la siente como una amenaza, pues condena la manipulación y la degradación de la persona. En definitiva, la ética lleva a un Dios que espera una respuesta comprometida que está fuera de las categorías del mercado.
Para éstas, si son absolutizadas, Dios es incontrolable, inmanejable, incluso peligroso, por llamar al ser humano a su plena realización y a la independencia de cualquier tipo de esclavitud. La ética –una ética no ideologizada– permite crear un equilibrio y un orden social más humano.
En este sentido, animo a los expertos financieros y a los gobernantes de los países a considerar las palabras de un sabio de la antigüedad: «No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos».55

58. Una reforma financiera que no ignore la ética requeriría un cambio de actitud enérgico por parte de los dirigentes políticos, a quienes exhorto a afrontar este reto con determinación y visión de futuro, sin ignorar, por supuesto, la especificidad de cada contexto. ¡El dinero debe servir y no gobernar! El Papa ama a todos, ricos y pobres, pero tiene la obligación, en nombre de Cristo, de recordar que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promocionarlos. Os exhorto a la solidaridad desinteresada y a una vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano.

No a la inequidad que genera violencia

papa-francisco-359. Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Cuando la sociedad –local, nacional o mundial– abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad. Esto no sucede solamente porque la inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema, sino porque el sistema social y económico es injusto en su raíz. Así como el bien tiende a comunicarse, el mal consentido, que es la injusticia, tiende a expandir su potencia dañina y a socavar silenciosamente las bases de cualquier sistema político y social por más sólido que parezca. Si cada acción tiene consecuencias, un mal enquistado en las estructuras de una sociedad tiene siempre un potencial de disolución y de muerte. Es el mal cristalizado en estructuras sociales injustas, a partir del cual no puede esperarse un futuro mejor. Estamos lejos del llamado «fin de la historia», ya que las condiciones de un desarrollo sostenible y en paz todavía no están adecuadamente planteadas y realizadas.

60. Los mecanismos de la economía actual promueven una exacerbación del consumo, pero resulta que el consumismo desenfrenado unido a la inequidad es doblemente dañino del tejido social. Así la inequidad genera tarde o temprano una violencia que las carreras armamentistas no resuelven ni resolverán jamás. Sólo sirven para pretender engañar a los que reclaman mayor seguridad, como si hoy no supiéramos que las armas y la represión violenta, más que aportar soluciones, crean nuevos y peores conflictos. Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones, y pretenden encontrar la solución en una «educación» que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos. Esto se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países –en sus gobiernos, empresarios e instituciones– cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes.

Evangelii-220x300Dado en Roma, junto a San Pedro, en la clausura del Año de la fe, el 24 de noviembre, Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, del año 2013, primero de mi Pontificado.

Franciscus PP.


55 SAN JUAN CRISÓSTOMO, De Lazaro Concio II, 6: PG 48, 992D.


“15 M”, Ácratas y libertarios varios

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Cuando aquella tarde leí aquel e-mail,

inmediatamente pedí vacaciones en el curro,

llamé a mis amigos y les dije que esa tarde nos veríamos en la plaza,

avisé en las redes sociales que iba a estar un tiempo indeterminado ausente.

La verdad es que no me costó mucho desprenderme de todo,

porque cuando tu todo es la nada,

la nada en un trabajo digno,

la nada en derechos humanos,

la nada en una vivienda digna.

Porque cuando tu nada es tu todo,

tu miedo no tiene miedo.

Fuente: http://ecuacionesacratas.wordpress.com/


“Plotino, el Maestro Eckhart y Miguel Ángel”, Lino Althaner

En un artículo reciente  (http://todoelorodelmundo.wordpress.com/2012/04/15/el-tesoro-escondido/) hice un comentario acerca del motivo del escultor que despoja al mármol de todo lo superfluo hasta encontrar en su seno pétreo  la belleza de la forma estatuaria, que se va perfilando a medida que la piedra bruta desaparece de su entorno. Recordé entonces cómo Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564), en su faz menos conocida de poeta, hace un símil de esa imagen, en unos versos suyos, con la del alma que se va purificando y fortaleciendo a medida que se libra de los vínculos carnales. 

Royalty FreeMe encontré entonces con que el Maestro Eckhart (c.1260-c.1327), doscientos años antes de Miguel Ángel había usado de la misma imagen en uno de sus sermones para aludir al proceso de perfeccionamiento espiritual que se produce en el ser humano a medida que se va desprendiendo de lo accesorio, de lo burdo y superficial que hay en él, para así encontrarse con el tesoro escondido que se halla en su más honda intimidad, que es su esencia semejante al mismo Dios. Dicho tesoro lo vincula el místico alemán con el de la escritura contenida en Mt. 13, 45: es el preciado hallazgo a cambio del cual el hombre sabio está dispuesto a dar todos los bienes mundanos.

Ahora, hojeando las páginas de un libro sobre Plotino (205-270), el filósofo neoplatónico, en cuyo pensamiento se sustenta teóricamente, una buena parte de la mística occidental como también la árabe y judía, encuentro una cita de sus Enéadas (1.6.9.7) que nos dice de un precedente todavía anterior de la misma idea.

Así expresa Plotino, con la hermosura literaria que es propia de su estilo, el mismo concepto que luego encontramos en el Maestro Eckhart y más tarde todavía en Miguel Ángel:

“Regresa a ti mismo y mira: si aún no te ves bello, haz como el escultor de una estatua que ha de salirle hermosa: quita, raspa, pule y limpia hasta que hace aparecer un bello rostro en la estatua. También tú, quita todo lo que sea superfluo, endereza todo lo que sea tortuoso, limpia todo lo que esté oscuro, abrillántala y no ceses de esculpir tu propia estatua hasta que resplandezca en ti el divino esplendor de la virtud, hasta que veas la Sabiduría en pie sobre su sagrado pedestal. ¿Has llegado a esto? ¿Has visto esto? … Si ves que te has convertido en ésto, convirtiéndote tú mismo en una visión al adquirir confianza en ti mismo y ascender hacia lo alto, al tiempo que permaneces en este mundo, sin necesidad ya de quien te guíe, ¡fija intensamente los ojos y mira!”

“¡Fija intensamente los ojos y mira!”, nos dice Plotino, que encontrarás en torno a ti una realidad transfigurada, reveladora del espíritu que antes escondía.

Es lógico pensar que esté en Plotino el origen de la idea. Es el maestro de los místicos. Es el maestro de los artistas que intuyen la forma escondida en la piedra y la sacan a la luz. Sin embargo, no me atrevería a afirmarlo tan contundentemente. En la borgeana Biblioteca de Babel, con su catálogo infinito, los autores se copian sin cesar unos a otros, algunas veces a sabiendas pero la mayoría de las veces sin siquiera imaginarlo.

Lino Althaner©


“Animales mortales”, John Gray

Creemos ser distintos a los demás animales porque nosotros sí que sabemos que vamos a morir algún día, cuando, en realidad, no sabemos más que ellos acerca de lo que conlleva la muerte. Todo nos indica que supone la extinción, pero no podemos hacernos siquiera una idea inicial de lo que eso significa. Lo cierto es que no tememos el paso del tiempo porque conozcamos la inexorabilidad de la muerte, sino que tememos la muerte porque nos resistimos al paso del tiempo. Si otros animales no temen la muerte como nosotros, no es porque nosotros sepamos algo que ellos no saben. Es porque el tiempo no supone para ellos una carga.

Nosotros creemos que el suicidio es un privilegio exclusivamente humano. Nos mostramos ciegos al parecido que hay entre las formas mediante las que tanto nosotros como otros animales ponemos fin a nuestras vidas. Hasta hace aproximadamente un siglo, era habitual que las personas se dejasen vencer por la neumonía (“la amiga del viejo”) o aumentasen su ingesta diaria de opiáceos hasta quedarse dormidas para siempre. Los hombres y las mujeres que hacían esto recurrían a la muerte, de manera consciente en ocasiones, pero, de forma más habitual, en un arrebato instintivo en nada distinto al del gato que busca un lugar tranquilo para esperar su final.

A medida que la humanidad se ha ido tornando más ‘moral”, ha ido poniendo más obstáculos a ese tipo de muertes. Los griegos y los romanos preferían la muerte a una vida que no valiera la pena. Hoy, hemos convertido la libertad de elección en un fetiche, pero está prohibido elegir la muerte. Quizá lo que distingue a los humanos de otros animales es que los seres humanos han aprendido a aferrarse con mayor vileza a la vida.

Una de las escasas ocasiones en las que un escritor europeo ha afirmado que las muertes de los humanos no se diferencian en nada de las de otros animales ha sido bajo el heterónimo de Bernardo Soares.

Si considero atentamente la vida que viven los hombres, nada encuentro en ella que la diferencie de la vida que viven los animales. Unos y otros se ven lanzados inconscientemente a través de las cosas y el mundo; unos y otros se entretienen con intervalos; unos y otros recorren diariamente el mismo trayecto orgánico; unos y otros no piensan más allá de lo que piensan, ni viven más allá de lo que viven. El gato se revuelca al sol y allí duerme. El hombre se revuelca en la vida, con todas sus complejidades, y allí duerme. Ni uno ni otro se libera de la ley fatal de ser como es.

Bernardo Soares, era una de las numerosas identidades imaginarias asumidas por el gran escritor portugués Fernando Pessoa. Hay verdades imposibles de explicar si no es a través de la ficción.

John N. Gray©


¿Quién?, Carmen Fabre

Carmen Fabre en la ASCAMMA¿Quién dice que se acabó? ¿Quién se otorga el poder del tiempo, del infinito, de la capacidad de soñar? Es ahora o nunca, ya no hay vuelta atrás y jamás la hubo.

Debo elegir: quedarme con los brazos cruzados, bajos, caídos… viendo la película de lo que mi vida podía haber sido o levantar un pie tras otro y convertirme en protagonista de lo que sea que es esto que llamamos existencia, vida.

Caerme y levantarme, darme de bofetadas con la contrariedad y salir reforzada, asustarme y morirme temporalmente de miedo, para surgir como un titán enardecido, atrincherarme y sacar la cabeza aunque las balas silben en mis oídos y rocen hiriendo mi cráneo…

Llorar porque he aprendido a hacerlo sin penar… reír porque es una expresión de la soledad doliente de instantes eternos…

Vivir la ebriedad de la emoción y estrellarme con ella y en ella, no evitarla por miedo a la resaca de la decepción, que llegará, pero por haber vivido, no por evitar las sensaciones… sentir… sentir…  siempre sentir, aunque duela y ahogue mi respiración…

Ver en mis manos la capacidad de apremiar al corazón para que vehementemente me obligue a estrujar cada segundo y que no se me escape nada, nada que pueda hacerme feliz.

Hacerme las preguntas correctas ¿Por qué no? ¿Por qué a mí no? ¿Por qué no ahora? Ir a por lo que sospeche mínimamente que me pueda hacer feliz… Perder la vergüenza, sí, perderla aunque sé que nunca la he encontrado… y mostrarme como soy sin miedo, sin ambages; que quién me lea me conozca y viva conmigo, si quiere, este jeroglífico sin brújula, esta cartografía inexplicada e incompleta que es la vida, ir directa hacia lo que quiero, porque ya se ocupa el mundo de dar vueltas… dejar entrar en mis sueños si me dejan entrar en los suyos, eliminar las sombras que no dejan ver la claridad de lo hermoso, concederme todas las posibilidades de ser porque nada es inalterable.

Dejar que yo y todo lo que contengo, esté en un continuo proceso de cambio; la mayor parte de esos cambios son minúsculos y escapan a mi percepción, pero son reales y a lo largo de un periodo de tiempo lo suficientemente largo su efecto combinado hace que todo lo que me parecía imposible se convierta en probable y más adelante en real.

Ser sentido común caótico y desorganizado… siguiendo los dictados de mi teoría favorita… excéntrica, porque en el centro no está la virtud, está el aburrimiento y el letargo; centrífuga, tangente… saliendo constantemente de la órbita de lo normal ¿qué es lo normal? ¿Lo defines tú o yo? Creo que yo.

Dar rienda suelta a la felicidad o a la amargura a la pasión, por lo que sea, en cada momento; no engañarme primero a mí y así no engañar a nadie, mostrar la certeza de lo incierto… aprender a rechazar la compasión y aceptar la generosidad y el consuelo…

Sacudir la ortodoxia con la imaginación que contenga en sí misma errores aplicables, quiero errores fructíferos llenos de semillas de mis propias correcciones y que quién sea se quede con una verdad aséptica y estéril… quiero ser torpe para situarme en el km 0 de múltiples aprendizajes…

¿Quién dijo que no se puede? NADIE, yo lo dije una vez y me arrepiento.

Carmen Fabre© http://eseotrotiempo.blogspot.com

Asociación de Cáncer de Mama de la Comunidad de Madrid: http://www.ascamma.org/


“El trabajo”, Félix Fénéon

De un botellazo, un obrero del arsenal de Tolón casi deja inconsciente a un parado que le reprochaba su celo.

Los huelguistas de Ronchamp (Alto Saona)han tirado al agua a un obrero que se empeñaba en trabajar.

Con sus hijos en el pecho, las mujeres han expuesto al director de la compañía de tranvías de Tolón la causa de los obreros. Él resiste.

Furioso de que le sustrajera su pesca, el señor Lepieux, pescador en Vieux-Port (Eure), casi mata al aficionado al pescado.

Abundantes golpes han intercambiado en Hennebont los rojos y los esquiroles, los partidarios de la huelga y otros obreros más dóciles.

Los dos meses impuestos a Blanchard, vecino de Villerupt, han sido doblados por el tribunal de Nancy, siempre duro con los huelguistas.

En las fábricas de Fives-Lille se readmitirá, sin excepción, a los obreros (están en huelga) que se presenten el jueves.

Doscientos resineros de Mimizan (Landas) están en huelga. Tres brigadas de gendarmes y cien soldados de infantería del 34º los están observando.

Las trabajadoras de Niza en la elaboración de tabaco de hebra y de puritos han sido abucheadas (consienten en hacer horas extras) por la cigarreras.

Félix Fénéon, Novelas en tres líneas, Impedimienta, Salamanca, 2011

Fuente: http://placidoromero.blogspot.com/2011/09/feneon-el-trabajo.html


“La felicidad”, Anthony C. Grayling

“La felicidad depende de la sabiduría”, Sófocles.
 
felcidadEsto sugiere que en la vida hay valores más elevados que la felicidad, una conclusión que a primera vista puede parecer errada, pedante, o ambas cosas, pero que el argumento presentado nos obliga a aceptar. Y, de hecho, existen razones persuasivas que nos muestran que la felicidad, particularmente en su actual y débil sentido de contentamiento o satisfacción, no sólo es un objetivo errado en la vida, sino también engañoso.
 
Primero, sin embargo, es necesario deshacerse de una argumentación no convincente que nos lleva a la misma conclusión, y que dice que la felicidad no es un fin porque el sentido de la vida reside más allá de la muerte, en alguna dispensa religiosamente concebida, en donde aquellos que ahora sufren y se lamentan han de ser recompensados. Ésta era una creencia útil para las clases dominantes, quienes la inculcaban a sus siervos y criados, pero Nietzsche no estaba demasiado equivocado al definirla como «moral de esclavos», consuelo para las víctimas de la historia -quienes no deberían haber estado buscando consuelo sino compensación.

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"El bien y el mal", María Luisa Balda

El bien se representa con cara aburrida, dócil, algo babosa;
La figura del mal es ágil, esbelta, vestida de rojo pasión
y saltan chispas de sus ojos

Esta doble imagen nos concita a tratar con desprecio a quienes no utilizan fórmulas ni ardides para servirse de otros en su provecho

Los malos son pocos – aunque tengan bastantes aprendices – pero cunden mucho: manipulan siempre y abusan de todos y de todo cuando nadie les pone freno.

El bueno es considerado imbécil: se le supone incapaz de identificar las debilidades ajenas y se le tacha de pasmarote o blando si – reconociéndolas – no las utiliza en su beneficio.

Así crece el tópico: “el bueno es tonto, el malo listo”; un prejuicio que nos lleva a creer que el virtuoso¹ jamás podrá igualar al malo en inteligencia, ni en atrevimiento, ni en energía.

No creo en dios y me empeño en tener fe en las personas²; en hombres y mujeres profundamente buenos pero nada inocentes: individuos conscientes de la fibra del alma donde otros se debilitan y que utilizan su serenidad, su autoconocimiento, su deseo de vivir y su vigor no para dañar, sino para suavizar el dolor de quienes les rodean.

María Luisa Balda©

¹ Virtud de acuerdo con las palabras de M. De Montaigne: “Paréceme que la virtud es cosa muy otra y más noble que las inclinaciones a la bondad que en nosotros nacen. Las almas de talante ordenado y bien nacidas siguen el mismo proceso y tienen sus acciones la misma apariencia que las virtuosas. Mas tiene la virtud resonancia mayor y más activa que la de dejarse llevar dulce y reposadamente gracias a una feliz naturaleza…” (Ensayos II. Ed. Cátedra, Madrid, 1998; pág.113).

² Persona según el concepto de V.J.Wukmir:


“Tonto el que lo lea”, Luis Arturo Hernández

dedo Aquella frase, garrapateada por una mano anónima en la tapia desconchada de la infancia, era un bombón envenenado a la puerta del colegio, un caramelo chupado a la salida de la escuela.Un analfabetismo multisecular se vengaba, por boca de un iniciado en las letras, del escolar de turno con una burla selectiva, cifrada, críptica.

El desprecio de la lectura por alguien que dominaba la escritura revelaba cierto resentimiento de quien había sido instruido y, sin embargo, se rebelaba contra ello.

La humillación de la lectura -la cabeza gacha, las manos en el Libro, los labios bisbiseando oraciones- conllevaba el recogimiento del enclaustrado en una celda.

La población reclusa es, dicho sea de paso, la que arroja mayores porcentajes en la actividad contemplativa. Un libro tal vez nos haga más libres -como reza el tópico-, pero cuando uno se siente libre -y la sociedad de mercado provoca esta suerte de espejismo colectivo con éxito- lo último a que aspira es a encerrarse con un libro.

Y es que el Estado del bienestar embota los sentidos y la superabundancia de la oferta comercial empacha al comprador, logrando en las sociedades desarrolladas un efecto equivalente al del analfabetismo en las sociedades en vías de desarrollo.

Quizá no haya mejor solución, tras la cosecha de fracasos de tanta campaña de animación a la lectura, de tanto intento baldío por enganchar al libro como a una droga-”que lea lo que sea, pero que lea”, clama tolerante tanto desescolarizador-, que compensar el desequilibrio Norte-Sur con una nueva oenegé, la de Libros sin Fronteras, que dé salida a la bulimirexia lectora a la vez que a la sobredosis de los productos editoriales -por no llamarlos libros- de tanto papel impreso por reciclar. Guardar los Libros, ocultarlos, dar pistas, dejar huellas:alguien sabrá dar con ellos.

En un país como España, en el que-según los cálculos de la Sociedad General de Autores- la mitad de la población no lee, la lectura seguirá teniendo algo de rito de iniciación, de signo de pertenencia a una secta, y el libro un algo de fetiche de culto.

El lector, miembro de una logia legal, abducido por la Ilustración, que tararea el “Todo, todo está en los libros”-¡qué patraña grandilocuente, meliflua y totalitaria!- y se ve acorralado por el tiempo del Capital y las fantasmagorías de lo audiovisual, por la superproducción libresca y la sobredosis de la tentación mercantil, doblega la cerviz y se somete al dictado del alfabeto o alza la vista, como tú ahora -si has llegado, lector, hasta este sermón perdido y esto no ha sido predicar en el desierto- ante el atril de un altar electrónico desgranando unas desveladas prosas profanas.

LE GUSTA LEER MÁS QUE A UN TONTO UNA TIZA.Y se insinúa, ahí, el aleve dardo popular contra el garabateo de la escritura, sine qua non de la lectura.

Círculo vicioso, en fin, de lectores y escritores, porque entre tontos anda el juego.

Y, entretanto, cada vez que pregunten por uno, la respuesta inexorable será la de aquel chiste de Mingote -¿o era de Forges?- en que una señora muy peripuesta, de visita en casa de una amiga, se interesa por el marido.”Ahí está, leyendo, como un tonto”, se le dice. “Ahí está, leyendo como un tonto”. No sé, no debí de leerlo bien.

Luis Arturo Hernández©


“Identidad vs. diversidad”, por Jimena Escalante

Yo soy la persona menos adecuada para hablar de identidad. Y por varias razones.
La primera: De niña crecí en un lugar singular: un edificio donde los habitantes componíamos una geografía única. Mis vecinos no eran cualquier cosa. Eran -en su mayoría- exiliados de distintas partes del mundo y, también, de distintas ideologías.

diversidad Frente a la ventana de mi cuarto se veía la ventana de una anciana. Era alemana y loca. Todas las tardes -a la misma hora- gritaba un monólogo inteligible en alemán y sin armonía. Nosotros, los niños, interpretábamos que eran las historias que ella había vivido con los nazis. La primera vez que escuché la palabra “nazi” ya tenía cara: la de una anciana. Me obsesioné con ella, la observaba en secreto, hasta que se dio cuenta y decidió arrojarme objetos: su plancha, sus zapatos, ceniceros… la palabra “nazi” tenía para mí una emoción en su significado: furia.

Mis mejores amigas eran mitad mexicanas – estadounidenses. También eran bipolares. Una pelirroja y otra rubia. Cuando se peleaban hablaban en inglés; de modo que el aprendizaje de mi segundo idioma se aceleró gracias a ellas, sólo por el morbo de saber qué dicen unas hermanas que pelean. El país vecino no era para mí un mapa en el libro de la escuela; eran ellas, la cara de mis amigas bipolares.

Admiraba a las novias chilenas de mis hermanos, que fueron sus primeras novias, y en realidad no eran hermanas, eran medio hermanas. Hijas de un escritor que cambiaba de mujer cada década y, por eso, ellas se acomodaban tan bien con mis hermanos. Las cuñadas chilenas me enseñaron mis primeros coqueteos con la feminidad; por lo que siempre agradecí al país Chile la forma en que se dicen secretos a los novios o se deben rizar las pestañas o cómo, hasta hoy, me pinto los labios.

Mi segunda madre era argentina. Segunda madre porque me adoptó: era una famosa actriz que ya veía en mí el gusto por el drama. Su hija, la única hermana que he tenido y ya no tengo era, obvio, argentina. Me cayó del cielo una hermana argentina. Así que, de pronto, me volví erudita en marcas de dulce de leche, caras y nombres de futbolistas y acepté a muchos parientes que nunca supe quiénes fueron ni lo sabré. La mitad de la semana dormía en mi casa “auténtica”, y la otra mitad dormía en mi casa “adoptada”, con mi otra madre y mi otra hermana. Me enseñaron a amar a la familia, aunque no esté a tu lado.

Mi primer enamorado era francés – mexicano. Los padres de mi enamorado tenían en su departamento una pequeña Francia: moverse en el interior de esa casa era como visitar otra ciudad, otro idioma, otros sabores, otros gustos, otras conversaciones, más libertades. Ah… a todos los niños nos gustaba ir a esa “Francia” donde podíamos quedarnos despiertos toda la noche -entre otras libertades prohibidas en la infancia- y comer chocolate a lo bestia.

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"Motivos emotivos" (fragmento), por Norbert Bilbeny

En el recorrido de la vida hay unos tramos para la pasión y otros para la razón, pero todos pasan por el cauce de la emoción, de la que en un grado u otro dependen y sacan partido. Lamentablemente, para muchos la “madurez” consiste en reprimir las emociones y la pasión, y quien no lo hace es acusado de "inmaduro" o "adolescente". Pero sólo estos, los de la sinceridad a contracorriente, son los que más cerca habrán estado de la felicidad. Ahí está, en la emoción, toda el alma humana y lo que nos hace humanos, porque las diferencias genéticas y funcionales del homo sapiens con los otros primates no son muy destacadas.


“El cero y el infinito” (fragmento), de Arthur Koestler

El partido negaba la voluntad libre del individuo al tiempo que le exigía su entrega voluntaria. Negaba la capacidad de éste para elegir entre dos posibilidades, y le exigía al mismo tiempo que tomara de forma permanente la decisión correcta. Negaba la capacidad del individuo para discernir entre el bien y el mal, y le hablaba al mismo tiempo, en tonos patéticos, de culpa y traición. El individuo estaba en el signo de la fatalidad económica, como una rueda en el mecanismo de relojería que, puesto en marcha antes de todos los tiempos, hacía sonar su tic tac imparable e inaccesible, y el partido exigía que la rueda se rebelara contra el mecanismo de relojería y cambiara su curso. En algún lugar tenía que esconderse un error en este cálculo: no salían las cuentas.


Estación Punta Chica

Estación Punta Chica

A la memoria de Don José Porto, camarada republicano.

El tren se olvidó de ti

y te convertiste en un fantasma.

La gramilla creció y cubrió la plataforma.

Y los silencios perpetrados que te invaden

callan los ecos perdidos de adioses a la distancia.

La sombra de unos pasos recorriendo tus andenes

hoy se han ido con el ayer o ¿cuándo ha sido?

que partieran buscando otras moradas,

Y las historias de tu gente retumbando

en los agujeros, soledades y telarañas,

que albergan tus paredes.

No he vuelto,

estoy de paso.

El fin precipitado ante la mirada,

buscando quién sabe qué,

encontrando nada.

Juan Zapato©

Foto: Roberto Clérici.

http://revistatodotrenes.blogspot.com/2010/01/n71-del-tren-del-bajo-al-tren-de-la.html


Sobre la humildad

Caminaba con mi padre, cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:

– Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más?

Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí:

– Estoy escuchando el ruido de una carreta…

– Eso es -dijo mi padre- es una carreta vacía.

Pregunté a mi padre:

– ¿Cómo sabes que es una carreta vacía si aún no la vemos?

Entonces mi padre respondió:

– Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuánto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.

Me convertí en adulto y hasta hoy, cuando noto a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo:

“Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace”

La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas. Nadie está más vacío, que aquel que esta lleno de “yo mismo”.

Anónimo

Maru Canales©


El hambre ocurre

EL HAMBRE OCURRE

el hambre

su alquimia pertinaz

transmutación violenta

en la costilla


tener un hombre vivo entre los dedos

tirárselo a la muerte


el hambre es una muerte

que se hace la olvidada

se demora


finge buscar su cita en la libreta


pero al final te toca

y es una brea

inarrancable


no deja cicatriz


o sustrae al más pequeño de la casa

lo convida

al baile helado


el hambre ocurre

esto lo escribo en Costa Rica

estamos en setiembre ochenta y cinco


pero resulta

la muerte aquí es católica apostólica

el sueño en que moramos no resiste

este grillete

así nadie comenta

el hambre queda en rasgo de mal gusto


la paz


aquí la paz se nutre con la sangre

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Ana Istarú (Ana Soto Marín)©

Poeta y actriz costarricense nacida en San José en 1960. Guiada por sus padres, inició muy joven la carrera literaria publicando su primer libro de poemas a los quince años. Junto a Eunice Odio y a Carmen Naranjo, stá considerada como una de las figuras más prominentes del panorama literario de su país, con reconocimientos internacionales como los premios españoles María Teresa de León para autoras dramáticas en 1995 y el premio Hermanos Machado de Teatro en 1999. En 1990 le concedieron la beca de creación artística de la Fundación Guggenheim. De su obra poética se destacan: Palabra nueva en 1975, Poemas para un día cualquiera en 1977, Poemas abiertos y otros amaneceres en 1980, La estación de fiebre y otros amaneceres en 1983, La muerte y otros efímeros agravios en 1988, Verbo madre en 1995 y Poesía escogida en 2002.


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