Archivo de la categoría: En la Bohardilla

“Pedro Páramo–Radionovela”, Juan Rulfo-Diego Contreras Calderón

Adaptación radiofónica de la novela de Juan Rulfo, ”Pedro Páramo”.

Dirección y edición: Diego Contreras Calderón
Música (en orden de aparición):
La llorona – Antonio Bribiesca
Solo tu – Elliot Goldenthal
Chamán – Adrián Bac
Tensión campirana – Uriel Salinas Reséndiz
La esposa virgen – Jorge Avendaño Lührs
Rain prayer – Krys Mach
Obertura El manantial – Jorge Avendaño Lührs

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“Nueva York: Oficina y denuncia”, Federico García Lorca

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A Fernando Vela

Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato.
Debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinero.
Debajo de las sumas, un río de sangre tierna;
un río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de New York.
Existen las montañas, lo sé.
Y los anteojos para la sabiduría,
lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo.
He venido para ver la turbia sangre,
la sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.
Todos los días se matan en New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,
un millón de corderos
y dos millones de gallos
que dejan los cielos hechos añicos.
Más vale sollozar afilando la navaja
o asesinar a los perros en las alucinantes cacerías
que resistir en la madrugada
los interminables trenes de leche,
los interminables trenes de sangre,
y los trenes de rosas maniatadas
por los comerciantes de perfumes.
Los patos y las palomas
y los cerdos y los corderos
ponen sus gotas de sangre
debajo de las multiplicaciones;
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.
Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.
Os escupo en la cara.
La otra mitad me escucha
devorando, cantando, volando en su pureza
como los niños en las porterías
que llevan frágiles palitos
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.
No es la muerte, es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados y distancias inasibles
en la patita de ese gato quebrada por el automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
óxido, fermento, tierra estremecida.
Tierra tú mismo que nadas por los números de la oficina.
¿Qué voy a hacer, ordenar los paisajes?
¿Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera y bocanadas de sangre?
No, no; yo denuncio,
yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radian las agonías,
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

Federico García Lorca. Oficina y denuncia de Poeta en Nueva York.


“El refrán como texto oral y escrito” María Teresa Pérez Botello (Fragmento)

REFRAN COMO TEXTO ORAL

De manera lógica, el empleo de refranes como oralidad es de creerse anteceden a su registro o empleo escrito y en muchas culturas, en la mayor parte de África por ejemplo, son un elemento importante y frecuente en la conversación normal.

Es muy frecuente que proverbios, para nosotros refranes, pertenecientes a las
diferentes culturas y lenguas del mundo expresen la misma enseñanza.

Uno de los rasgos más interesantes es que muchos de ellos pueden dividirse en dos partes contrapuestas que a menudo presentan paralelismos en la sintaxis y en el ritmo10 y vínculos de rima y aliteración. Estas características estructurales son marcas de oralidad, y son socorridas por la nemotecnia en la mayoría de las lenguas naturales, debido a que como dice Alonso: el metro, la rima, la aliteración y el paralelismo en los refranes no son únicamente elementos artísticos sino también mnemotécnicos. El pueblo atiende más a la rima o cadencia final que al número exacto de sílabas, aunque por el desuso o la transformación pierden muchos su forma poética.

Por ejemplo, en España como en México, actualmente se dice: “Más vale maña que fuerza”, pero en el siglo XVI este refrán era más amplio y se completaba
“… Y más a quien Dios esfuerza” (Alonso, 1978: 336).

También estructuralmente los proverbios (refranes de hoy en adelante en la idea hispanoamericana) presentan semejanzas interlingüísticas, por la utilización de imágenes vivas, alusiones domésticas y juegos de palabras. Unos ejemplos pueden ser para el caso hispanohablante: “A perro que no se conoce, no se le tienta el rabo”, “Al pobre y al feo todo se le va en deseo”. Estos refranes se dicen tanto en España, como en México y en Perú (Martínez Klaiser, 1978, Acuña, 1997).

Los refranes están arraigados en un sentido amplio en la cultura popular y se transmiten por vía oral. Así lo he observado en lugares rurales que no tienen acceso a la escritura, en los centros urbanos, en los medios masivos de comunicación está generalizado, los locutores de radio o los conductores de programas televisivos los emplean constantemente, forman parte del diálogo de las telenovelas y de las películas que tienen un amplio público ya de la televisión, las de VHA y DVD, y cine. Los refranes también son socorridos en los sketchs del teatro y por supuesto todos los días los escuchamos en cualquier actividad cotidiana.

La ascendencia de los refranes es oral y funcionan de la misma manera, porque son divulgados de boca en boca, se mantienen en la lengua cotidiana, y se reproducen en relación al contexto pues funcionan semióticamente a partir de
él. Se desconoce a los autores individuales de la mayor parte de los refranes, por ello se dice son anónimos. Pérez Martínez insiste en que son los residuos de un mecanismo que servía tanto para estructurar como para conservar textos en las culturas orales, y al igual que Martínez Kleiser asiente que sólo cuando un refrán es asumido por una comunidad empieza a ser refrán.

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“Las israelíes Juglarías y Arderás en mí, con su autor Roberto Sánchez Soria (Juan Zapato)”

El amor y el erotismo, el pensamiento y la palabra, la Paz y la guerra, el cotidiano vivir de un poeta en Israel.

025Lectura en vivo en los estudios de Radio Sefarad (Madrid), invitado por Raquel Cornejo al programa “El marcapáginas”

Para escuchar, cliquea en la imagen o en el siguiente enlace: http://www.radiosefarad.com/joomla/index.php?option=com_content&view=article&id=18339:el-marcapaginas&catid=65:el-marcapaginas&Itemid=84


“Les passantes”, Daniel Vachée

Je veux dédier ce poème
A toutes les femmes qu’on aime
Pendant quelques instants secrets
A celles qu’on connaît à peine
Qu’un destin différent entraîne
Et qu’on ne retrouve jamais

A celle qu’on voit apparaître
Une seconde à sa fenêtre
Et qui, preste, s’évanouit
Mais dont la svelte silhouette
Est si gracieuse et fluette
Qu’on en demeure épanoui

A la compagne de voyage
Dont les yeux, charmant paysage
Font paraître court le chemin
Qu’on est seul, peut-être, à comprendre
Et qu’on laisse pourtant descendre
Sans avoir effleuré sa main

A celles qui sont déjà prises
Et qui, vivant des heures grises
Près d’un être trop différent
Vous ont, inutile folie,
Laissé voir la mélancolie
D’un avenir désespérant

Chères images aperçues
Espérances d’un jour déçues
Vous serez dans l’oubli demain
Pour peu que le bonheur survienne
Il est rare qu’on se souvienne
Des épisodes du chemin

Mais si l’on a manqué sa vie
On songe avec un peu d’envie
A tous ces bonheurs entrevus
Aux baisers qu’on n’osa pas prendre
Aux coeurs qui doivent vous attendre
Aux yeux qu’on n’a jamais revus

Alors, aux soirs de lassitude
Tout en peuplant sa solitude
Des fantômes du souvenir
On pleure les lèvres absentes
De toutes ces belles passantes
Que l’on n’a pas su retenir

Poema de: Antoine Pol

Música de: Georges Brassens

Interpreta: Daniel Vachée accompagné de Jacques Bernard (contrebasse) et Vincent (accordéon).


“Izkor”, Abba Kovner

Quién gritó y cayó en su grito
La mujer abrazando a su bebé y que sus brazos se desplomaron
El bebé cuyos dedos buscan el pezón materno y este esta azul de frío
Las piernas
Las piernas que buscaron salida y ya no había
Y las manos cerrándose en puños
Y los puños que levantaron el hierro
Y el hierro que se transformó en el arma de la esperanza, de la desesperación y de la rebelión
Y ellos de corazón generoso
Y ellos con sus ojos abiertos
Son los que se arrojaron sin posibilidad de salvar
Recordemos el día, su mediodía
El sol que ascendió sobre el altar sangriento
Los cielos altos y mudos
Recordemos los montículos de cenizas debajo de los jardines florecientes
Recordara el vivo a sus muertos
Porque ellos nos enfrentan
Y sus ojos alrededor
Y no cesaremos, no cesaremos hasta que seamos dignos a su memoria.

Abba Kovner 1918 -1987

BIOGRAFÍA DEL AUTOR
Líder de la resistencia judía y comandante partisano, poeta y escritor hebreo.

Nacido en Sebastopol, Rusia. Curso estudios secundarios en la escuela hebrea de Vilna, donde se incorporó al movimiento juvenil sionista socialista “Hashomer Hatzair”. Cuando Vilna fue ocupada por los nazis en 1941, resolvió que la única respuesta posible era la resistencia activa. Concentro sus esfuerzos en la creación de una fuerza judía combatiente clandestina. Ello inspiró a otros jóvenes judíos de toda Europa oriental a hacerle frente a los nazis. El 21 de enero de 1942 se creó una agrupación militar judía en Vilna.” La organización Partisana Unida (FPO). Abba Kovner fue uno de sus líderes y luego su comandante a partir de  julio de 1943. Durante la deportación final en septiembre de 1943  dirigió las acciones de la FPO y la fuga a los bosques de los combatientes del guetto. Luego dirigió una unidad partisana en los bosques.

Después de la guerra participó en la creación del movimiento HaBrijá, (La Huída) el cual organizó la evacuación de centenares de sobrevivientes judíos hacia el oeste para llegar así a Palestina. Él mismo se estableció en Eretz Israel junto a su esposa Vitka Kempner y se convirtió en un escritor importante (Extraído de la Enciclopedia del Holocausto, Yad Vashem, Jerusalem, 2004)


“Las Malvinas”, José Pedroni

Tiene las alas salpicadas de islotes
Es nuestra bella del mar.
La Patria la contempla desde la costa madre
con un dolor que no se va.

Tiene las alas llenas de lunares,
lobo roquero es su guardián.
La patria la contempla. Es un ángel sin sueño
la patria junto al mar.

Tiene el pecho de ave sobre la honda helada.
Ave caída es su igual.
El agua se levanta entre sus alas.
Quiere y no puede volar.

El pingüino la vela. La gaviota le trae
cartas de libertad.
Ella tiene sus ojos en sus canales fríos.
Ella está triste de esperar.

Como a mujer robada le quitaron el nombre:
lo arrojaron al mar.
Le dieron otro para que olvidara,
que ella no sabe pronunciar.

El viento es suyo; el horizonte es suyo.
Sola, no quiere más.
sabe que un día volverá su hombre
con la bandera y el cantar.

Cautiva está y callada. Ella es la prisionera
que no pide ni da.
Su correo de amor es el ave que emigra.
La nieve que cae es su reloj de sal.

Hasta que el barco patrio no ancle entre sus alas,
ella se llama Soledad.

José Pedroni©


“No existe fundamentalismo islámico”, Moshe Sharon

hamasEl “fundamentalismo” es un término proveniente del corazón de la religión cristiana. Significa fe que se obtiene por la palabra de la Biblia. Ser un Cristiano fundamentalista, o seguidor de la Biblia, no significa ir por todos lados asesinando personas. El fundamentalismo islámico no existe tampoco. Es sólo Islam y punto. Más bien la pregunta que nos deberíamos hacer es cómo interpretamos el libro del Corán.

Vemos repentinamente que los más importantes voceros e intérpretes del Islam son políticos de occidente. Ellos conocen mas que todos los oradores de las mezquitas, esos que gesticulan horribles sermones en contra de todo lo que sea judío o cristiano. Los políticos occidentales identifican un Islam bueno y un Islam malo, sabiendo inclusive hallar las diferencias existentes entre ambos. Pero existe un problema, ninguno de estos intérpretes occidentales sabe leer una palabra en árabe.

El árabe es el Idioma del Islam

Como se ve, mucho es lo que se oculta tras el lenguaje de lo políticamente correcto, de hecho se ha perdido la verdad. Por ejemplo, cuando en occidente hablamos sobre el Islam, tratamos de utilizar nuestro idioma y aplicar nuestra terminología. Hablamos del Islam en términos de democracia, fundamentalismo, parlamentarismo y toda clase de términos tomados directamente de nuestro léxico. Mi profesor, uno de los principales orientalistas en el mundo, dice que hacer esto equivale a un reportero tratando de escribir una nota sobre un partido de críquet usando términos del béisbol. No se puede utilizar para una cultura o civilización el lenguaje de otra. Para el Islam, usted tiene que utilizar el idioma del Islam.

Principios del Islam

Permítaseme explicar los principios que rigen la religión del Islam. Por supuesto, todo musulmán reconoce el hecho de que hay sólo un Dios.

Pero esto no es suficiente. Un musulmán reconoce no solo el hecho de que hay un Dios, sino que Mahoma es su profeta. Sin estos fundamentos de la religión, no se es musulmán.

Pero por sobretodo, el Islam es una civilización. Es una religión que primero y antes que nada establece un sistema legal exclusivo que sumerge individuos, sociedad y pueblos con reglas de conducta. Si usted es musulmán entonces debe comportarse según las reglas del Islam, las cuales son establecidas en el libro del Corán y difieren notablemente de las enseñanzas contenidas en la Biblia.

La Biblia

Expliquemos las diferencias.

Desde el punto de vista de los eruditos y estudiosos, la Biblia relata el nacimiento del espíritu de una nación en un largo período de tiempo. Pero más importante aun, la Biblia conduce a la salvación, y lo hace de dos maneras.

El judaísmo conduce a la salvación nacional — no solamente la nación queriendo tener un estado, sino una nación deseosa de servir a Dios. Esta es la idea que se encuentra detrás del relato bíblico hebreo.

El Nuevo testamento que se nutre de la Biblia Hebrea lleva igualmente a la salvación, pero personal. Luego, tenemos dos clasificaciones de salvación, las cuales con frecuencia se unen o yuxtaponen.

La palabra clave es salvación y esto significa que todo individuo es guardado por Dios Mismo quien lo guía a la salvación por medio de Su palabra. Es la idea contenida en la Biblia, ya sea que nos refiramos al Antiguo o Nuevo Testamento. Todas las leyes en el texto bíblico, hasta las más pequeñas, apuntan en realidad hacia este hecho de la salvación.

Otro punto sobresaliente de la Biblia es la idea de que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. Esto intuye que usted no anda por ahí destruyendo la imagen Divina. Por supuesto, muchas personas toman las reglas de la Biblia para cambiarlas por completo. La historia es testigo de las masacres hechas en el nombre de Dios y de Jesús. No obstante, tanto el Judaísmo como la religión Cristiana hablan de honrar la imagen de Dios y sobre la esperanza de salvación, siendo éstos sus dos fundamentos básicos.

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“Conejos en la nieve”, Eugenio Mandrini

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Alguien se pasea sin paraguas bajo la lluvia. ¿Para apagar
la locura que lo sigue como una sombra en llamas? ¿Para
gozar como nadie, en ese instante, el cielo sobre su cabeza
¿O para tocar la lluvia con todo el cuerpo y ahogarse en su
perfume?

Instantáneamente después de haberse amado, un hombre y una
mujer quedan en silencio. ¿Angustiados al intuir que allí
algo se ha roto para siempre? ¿Temerosos de presentir que
es la muerte quien ordena esos pequeños cataclismos? ¿O felices
de escuchar el eco de los gemidos que aún perduran en la
penumbra?

Un padre y su pequeño hijo van por la calle tomados de la
mano. ¿Quién elige el camino, quién el regreso? ¿Quién esa
noche soñará que llevó de la mano al otro? ¿Y quién, al
despertar, sabrá que él es el camino?

Un gorrión –ave deslucida– salta obsesivo de un árbol a
otro y a otro. ¿Qué busca? ¿El espíritu del bosque? ¿La
razón de su inquietud? ¿O escapar de los abismos del aire?

El otoño ensombrece a los árboles y se lleva al olvido la
luz de las hojas. ¿Qué quiere demostrar? ¿Qué es el secuaz
de la tristeza? ¿Qué es la tristeza misma engastada en el
tiempo? ¿O que es el alimento irresistible de los exiliados
del mundo?

Quien a menudo se interroga en el espejo, ¿qué espera?
¿Una respuesta que lo haría añicos? ¿Multiplicarse para
repartir las penas? ¿O llegar al fondo de su maltratado
corazón?

La nostalgia, antigua dama que sólo sabe dar opacidad al
ojo y palpitación a la voz, apoya la cabeza en el hombro
de una nueva víctima. ¿Qué hacer entonces? ¿Cortarle los
cabellos llorosos y arrojarlos al fuego? ¿Morderle los labios
hasta apagarle los suspiros? ¿O seguirla, enternecido,
hasta su alcoba de niebla?

Un poeta escribió cierta vez que una mujer tenía en la voz
la flor de una pena. ¿Dónde encontrar esa flor? ¿En los
pantanos que el alcohol refleja en los vasos sin fondo?
¿En la memoria de algún colibrí que libó de esa flor hasta
dejarla sin luz? ¿O en alguien que soñó con los jardines
del paraíso y, puesto a morir, se hizo tatuar esa flor
en el consuelo del pecho, para iluminar el ataúd?

Interminablemente los perros aúllan a la luna. ¿Es acaso
un homenaje a sus ancestros, los tenores olvidados? ¿Es el
aullido un arpón y la luna el linde oscuro de la ballena
de Ahab? ¿O simplemente es un lamento que imita la voz
de la vida?

¿Y si de pronto al doblar una esquina o mirar al fondo de un
aljibe, como un sobresalto o un estallido, aparece la
Belleza? No importa si en forma de revelado amor, de cielo
en un prado nunca visto o de pájaro posado sobre una rama
invisible. Importa que es ella, desnuda en toda su luz,
invasora como el diluvio, real como la sangre de la historia.
¿Qué hacer entonces? ¿Cerrar los ojos y ordenar a la lengua
el olvido del grito para no enloquecer? ¿Arrodillarse
como el sediento ante el último espejismo? ¿O seguir
de largo, imperturbable o con cierto vaivén de
soberbia en los pasos, dado que la Belleza es sólo
un reino fugaz?

Ahora bien: ¿qué miro yo tan fijamente en la llanura blanca
cuando quiero escribir y el poema se niega? ¿Conejos
en la nieve?

Eugenio Mandrini©


“La Biblia y el calefón”, Discépolo, Guerrero & Díaz

A veces intentamos desmenuzar el corazón de un poema y lo que es cierto para unos, no lo es tanto para otros, pero por sobre todas las conjeturas, siempre nos queda la ignorancia ante el secreto privado que lleva al autor a plasmar esas imágenes. Los siguientes puntos de vista hace ya tiempo que navegan por internet, pero valen su exposición, para conocer tu opinión, lector. Juan Zapato.

Discepolo

Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé…
¡En el quinientos seis
y en el dos mil también!.
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé…
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos…

¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!…
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!…

¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y “La Mignón”,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín…
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calefón…

¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!…
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
¡No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley…

Enrique Santos Discépolo©

gingko

“Sable sin remache”

piernas-y-bandoneon-daniel-machadoExacta real demostrable y creíble; parece mentira que jamás lo explicaran los miles de escribas, literatos e intelectualoides que dicen: “Estudiar el tango”.
“Sable sin remache” se le llamaba a un gancho donde se colgaba  el papel higiénico al lado del inodoro. “La Biblia y el calefón”, se habla de ello y la mayoría no sabe de que se trata: He aquí la historia de la vida cotidiana, que acontecía en la ciudad de Buenos Aires, no se si en otros lugares pasaba o no, y que explica el porque de la aparentemente surrealista asociación de la Biblia junto al calefón que aparece en el tango “Cambalache”, cuyas letra y música fueron compuestas por Enrique Santos Discépolo en 1935.

La historia tiene relación con los servicios higiénicos, baños, la higiene personal y la forma de realizarla; y como no se me escapa que algunos lectores pueden ser muy jóvenes y puedan no haber conocido otro tipo de baños que los que se estila usar en la actualidad al menos en el mundo occidental y cristiano, voy a recordar primero un par de datos que considero necesario sean tenidos en cuenta.Hasta finales del XIX se utilizaban bacinillas, también llamadas “tazas de noche”, cuyos contenidos eran arrojados por las ventanas al grito de “agua va”, y antes aun, letrinas que solían estar en los fondos de las casas. En Buenos Aires, coexistieron bacinillas y letrinas hasta principios del siglo XX, época en que las familias “acomodadas” comenzaron a instalar baños. Luego el uso de baños se generalizo y se empezó a construirlos en todas la viviendas, aun en las mas modestas. El sencillo “mini-ambiente” constaba al menos del retrete y lavabo y si los lujuriosos propietarios de casa gustaban de practicar la morisca costumbre de lavarse todo el cuerpo mas o menos seguido, y si además tenían medios económicos suficientes como para costearse ese capricho, los baños también tenían una ducha. Claro, si había una ducha era necesario calentar el agua, así al lado de la ducha se instalaba un “Calefón”.

Sin embargo, el papel higiénico tardo en obtener su carta de ciudadanía para poder trabajar en limpio en estas sucias tierras y aun cuando apareció era bastante caro y no estaba al alcance de todas las familias, las cuales se veían obligadas a utilizar para esos fines sanitarios el vulgar papel de diario o, en su defecto cualquier otro. Por supuesto, eran muy estimados los papeles mas sedosos, así que los sufridos usuarios trataban de conseguir en las verdulerías y fruterías los papeles con los que venían envueltas las manzanas y otros productos del campo, algunos de estos soltaban tinta… ¡je! ¡je! ¡je!…. Otro muy apreciado era llamado el “papel Biblia”, por ser esta especialmente delgado y suave. Ahora bien, ya por entonces existía la Sociedad Bíblica, una de cuyas misiones parece ser la de difundir la Biblia Protestante, para lo cual regalaba ejemplares del sagrado libro, en la actualidad lo sigue haciendo.Pues muchos de los habitantes de Buenos Aires deben de haber parecido devotos creyentes, ya que aceptaban de continuo esas “gentilezas”, y que siendo mayoría la grey católica, lo mismo pasaban y retiraban la Biblia protestante tantas veces como sabían que la Sociedad las tenia en obsequio en las calles, plazas o en su sede central. Sin embargo, cuentan los hombres dignos de fe (aunque Alá sabe más) que quienes obtenían esas Biblias, les perforaban una tapa y las colgaban en un gancho de alambre, (llamado “sable sin remache”) al lado del calefón, cerca del retrete, e iban arrancando las suaves hojas para usarlas como papel higiénico. En este hecho se habría inspirado Enrique Santos Discépolo para decir con elegancia propia de un grande:

Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calefón…

Silvia Irene Guerrero©

gingko

“Humillen a Discépolo”

345251051_296dca8167El otro día, en un programa de la FM “Dos x Cuatro”, había un tipo hablando sobre Discépolo (no sé quién era) pero, de repente, oigo una explicación de “Cambalache” en esa frase que dice; “y herida por un sable sin remache, ves llorar la Biblia junto a un calefón” que me causó estupor.
La explicación del conductor del programa fue la siguiente: en los retretes de la época, había calefones a kerosene y un clavo donde se pinchaban hojas de la Biblia para limpiarse el trasero. De ahí, entonces, la imagen de la Biblia y el Calefón.
Este disparate ya lo había oído otras veces, pero, nunca, pensé que lo oiría por la radio.
Es un destrato a un poeta como Discépolo, que era un arquitecto de las palabras, un tipo que podía pasarse un año buscando la que más le convenía para expresar sus conceptos.
Pero hay tantas burradas en esto, que me da vergüenza tener que salir a rebatirlo.
Primero: en los retretes, no había calefón. Los retretes eran para hacer las necesidades, no para bañarse y menos en esa época.
Segundo: ¿cuántas Biblias podían existir como para ser usadas en el baño? La gente se limpiaba con papel de diario o con las hojas de las guías telefónicas.
Tercero: el sable sin remache existía y es absurdo pensar que Discépolo iba a usar esta palabra para significar “clavo”. ¿No era más fácil utilizar “clavo sin remache” para graficar ese pinche donde, supuestamente, colgaban las hojas de la Biblia?
Lo que no entienden estos badulaques es que los poetas hacen metáforas, no para ser explicadas y, menos, de esta manera tan pedestre, tan imbécil…
Si supieran estos ignorantes, sabrían que hubo un movimiento poético en la década del 20 que se llamó Surrealismo y que Discépolo, como hombre culto, debió conocer muy bien. El Surrealismo habla de tres componentes para edificar la imagen poética. Se tomaban de una frase de Lautreamont que juntaba, en su libro “Los Cantos de Maldoror”, una mesa de disección, con una máquina de coser y un paraguas. Es decir, tres objetos totalmente antagónicos entre sí, que se unían en un determinado momento para formar la imagen surrealista.
Fíjense: Discépolo junta un sable sin remache, una Biblia y un calefón. Tres objetos antagónicos y disímiles entre sí, que le dan la exacta medida de lo que quiere expresar.
¿No es más lógico suponer que la imaginación del poeta vio en el escaparate de un “Cambalache”, un sable sin remache “hiriendo” a una vieja Biblia que estaba junto a un elemento tan prosaico como un calefón?
Pero, claro. Como vivimos tiempos de tanta vulgaridad, le buscamos a esa expresión notable de Discépolo, que nos habla del “vale todo” en que se ha convertido la vida, una “explicación” tan burda como ésta que escuchamos en la emisora de tango.
Muchachos: ¿por qué no hacen un curso intensivo de sensibilidad y belleza poética? !Déjense de decir pelotudeces!

Roberto Díaz©
El autor nació en Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, en 1938. Es periodista y traductor de habla inglesa. Su obra ha merecido numerosos premios en el país y en el exterior. Ha traducido la obra de Oscar Wilde y William Shakespeare, entre otros autores. Fue subdirector del diario “La Ciudad” de Avellaneda hasta su retiro de la labor periodística. En el año 2007, fue declarado “PERSONALIDAD DESTACADA DE LA CULTURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES” por la Legislatura porteña.

Fuente http://robertodiazpoeta.blogspot.com


“99 Tesis para comprender a Israel”, Bonhamled

ako.thumbnailNo puedo estar de acuerdo con la desproporción aparente mostrada por Israel en la crisis del Líbano. Desproporción y muertos entre los peones: israelíes, libaneses y palestinos e incluso observadores internacionales; de este ajedrez mundial que se juega en una cuadra de terreno.

Tampoco puedo estar de acuerdo con el sofisma: “Política militar de Israel = gobierno de Israel = sionismo = Pueblo judío”. Se puede negar el primero afirmando todos los demás.

Hay que quien toma esa secuencia al revés y, de esta forma, quien critica la política del gobierno de Israel es tildado de antisemita (por antijudío) sin más, hay que analizarlo con más profundidad para ver si niega el contenido; el pueblo, o solo el continente interino (el gobierno). Por otro lado los israelitas merecen algo más que una continua acechanza, una amenaza de reojo o una guerra en aroma y en ciernes.

Aunque por ahora es lo que hay a la espera de un cambio de orientación de los gobiernos árabes de la zona.

Si alguien quiere ponerse en los zapatos de un ciudadano israelí puede pensar lo siguiente:

viajeros.jpg1. Imagínate que a tu gente no ha sido tratada bien por la historia.

2. Imagínate que incluso en épocas del pasado diferentes pueblos han deseado y puesto en práctica la intención de eliminaros a todos, sin causa que lo justifique.

3. Imagínate que vives rodeado de países que son enemigos.

4. Imagínate que los países con los que tienes frontera, algunos, están en guerra abierta, declarada, contra ti. casi ninguno tiene relaciones diplomáticas y todos son hostiles en mayor o menor medida.

5. Imagínate que un país limítrofe (Siria) tiene pretensiones de adhesión de otro (Líbano) y emplea y azuza el odio contra tu gente, de manera interesada, en una guerra civil larvada desde hace años que ha creado monstruos.

6. Imagínate que un país cercano (Siria) y otro no tanto (Irán) financian a grupos terroristas para acabar con el estado donde vives e incluso planificar el asesinato de tu gente. En una jugada de póker o ajedrez mortal.

7. Imagínate que un país (Irán) manifiesta que una de sus prioridades es la de borrarte del mapa.

8. Imagínate que un país (Irán) está en plena escalada nuclear para amenazarte (y con ello al mundo) y mide sus adelantos en materia militar por los kilómetros que les falta para bombardear Jerusalén con sus misiles nucleares.

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“Ser o no ser”, por Roberto Sánchez Soria

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No por repetida, pierde actualidad y mi voz como poeta israelí no puede permanecer callada ante tanta difamación, provocación e ignorancia ante el siguiente libelo de Radio Nacional de Venezuela: http://www.rnv.gob.ve/noticias/index.php?act=ST&f=15&t=176836

Si para que me escuches debo silenciar tu voz.
Si tu opinión, opuesta a la mía, te convierte en mi enemigo.
Si debo tejer alianzas indecorosas para alcanzar mis objetivos y finalizar ligado a mis ataduras.
Si abandono la comprensión de las ideas para dar lugar a la ceguera de las razones.
Si mi sentido libertario te esclaviza.
Si mi única esperanza es la revancha y predico en la mentira reaccionaria,
debo haber perdido el camino de las utopías,
debo haberme quedado estancado en el pasado de la ignorancia,
sin haber avanzado ni un paso en estos años de mi vida.

Quisiera ser claro y que me comprendieras “compañero de ruta”.

Si con el negacionismo construyes tu historia, el futuro será un retroceso hacia el horror del pasado.
Si el grito panfletario del tirano es la verdad que forma tus conceptos, no sabrás escuchar el gemido de tu pueblo oprimido.
Si en tu país, tu pueblo, tu barrio, debes ocultar tu condición política, sexual o religiosa, para no ser perseguido, no insultes a mi democracia en una marcha callejera entremezclado con los neonazis de siempre disfrazados de progresistas.
Habrás traicionado la bandera de La Libertad.

Si supieras de las luchas, y del trabajo con que se forjaron las raíces de Israel, si no renegaras de las manos, el sudor, los vientres y las vidas de los pioneros sionistas socialistas, levantarías la bandera de La Fraternidad.

Si buscaras los porqués de tanta imbecilidad humana injustificada: antisemitismo, inquisición, pogroms, nazismo, stalinismo, -incluye en estos días “chavismo”- La Igualdad sería otra bandera.

Y si has olvidado que la paz es el horizonte,
que las maquinarias y las factorías deben ser sólo herramientas para el bienestar del hombre,
que las campiñas y las aguas, reservas para su alimento,
y que el tiempo del hombre debe usarse para su cultivo,
la educación para la vida y la vida para ser compartida,
tú no eres de izquierda, no eres un revolucionario. Eres un vulgar fascista.

Roberto Sánchez Soria©

Escrito en Junio de 2007, con total actualidad en Octubre de 2010 y vuelto a postear hoy 19 de Febrero de 2012.

http://www.barinas.net.ve/nuncamas/index_nuncamas.php?s=roberto+s%E1nchez&sentence=AND


“Poesías en idish”, Avrom Sútzkever

ghetto

Para Mara

Padre e hija

a) Ante la ventana

La pequeña hace una pregunta a su padre, el poeta
que cansado apaga en la hoja de papel su cabeza
ante la ventana donde “una estrella habla con otra”:
—Dime la verdad, ¿Dios escribe poesías?

Y antes aún de que su majestad, el poeta,
logre responder a la ardua pregunta, ya lo hace la criatura:
—Seguramente escribe. Las estrellas son sus poesías.
¿Por qué no escribes tú con la misma blanca tinta?

b) Juguetes

Trata con cariño a tus juguetes, hija,
a tus juguetes más pequeños que tú;
arrópalos con las estrellas del árbol
de noche, cuando el fuego se va a dormir;

y cálzale botas a tu muñeco
cuando se echa a soplar el águila del mar;
y deja que el glotón potrillito de oro
devore la brumosa dulzura de la hierba.

Cubre con un panamá a tu muñeca
y ponle una campanita en la mano,
que los juguetes le lloran a Dios
porque ninguno de ellos tiene madre.

Cuida a tus pequeñas princesas,
que yo recuerdo un doloroso día:
siete calles cubiertas de muñecas
y en la ciudad no quedaba un solo niño.

Ejecución
(Ghetto de Vilna, 1942)

Cavo una fosa como se debe y ordenan
y busco consuelo en la tierra entretanto.

Un golpe de azada y aparece debajo
debatiéndose, patético, un pequeño gusano.

Mi azada lo corta y sobreviene un milagro:
el gusano partido se hace dos, se hace cuatro.

Otro corte de nuevo y ya son seis los gusanos,
¿y todos estos seres creados por mi mano?

Vuelve el sol entonces a mi ánimo sombrío
y la esperanza fortalece mi brazo:

si un gusanito no se rinde a la azada,
¿es que eres, acaso, menos que un gusano?

Ante un cálido montículo
(Bosque de Vilna, 15 de diciembre de 1941)

Ante un cálido montículo de bosta equina
caliento, caliento mis manos heladas.
Caliento mis manos y mi corazón se entristece:
qué poco entendí y reconocí hasta ahora
la grandeza de lo pequeño…
También puede suceder
que se haga canto de sublime belleza,
de un montoncito de bosta su cálido aliento.

Mientras escribía con ojos cerrados…

Mientras escribía con ojos cerrados un poema,
sentí de pronto arder fuego sobre mi mano;
y cuando desperté, brotaba como una flor,
de las negras llamas del papel,
el hálito de un nombre: DIOS.
Pero, maravillada y temerosa,
mi pluma borró ese nombre
y escribió en su lugar
uno más familiar: HOMBRE.

Desde entonces, como un pájaro invisible,
me persigue siempre una voz
que picotea en las raíces de mi alma:
“¿Por quién me has cambiado?”

Improvisación

No acumules avariento tus horas;
Que el tiempo no se haga más el payaso
Tiéndelas por sobre todos los abismos
Y atrapa en una red al ocaso.

Que se echen a nadar los mares
Y salten precipicio abajo
Con tal de burlar a la muerte
No te arrodilles en su teatro

Arráncales la máscara
Y échale tus horas rápidamente encima
Los ancianos mueren en plena juventud
Y los abuelos sin solo niños disfrazados

Abraham Sutzkever©, traducido al español por el poeta judeo-argentino Eliahu Toker
Fuente: http://www.raoulwallenberg.net


“Los dos reyes y los dos laberintos”, Jorge Luis Borges/Mariano Antonelli

Los dos reyes[1]Los dos reyes[2Los dos reyes[3Los dos reyes[4

Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribo sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: “Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso.”

Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no muere.

Jorge Luis Borges©

Ilustraciones de Mariano Antonelli©

Fuente: http://historietapatagonica.blogspot.com/


“Moaxaja de Yusuf”

Hallada en Córdoba, en casa de mis antepasados, Lourdes Rensoli.

waterhouse_thisbeEsta noche, el secreto
de las estrellas, pesa en los sentidos
de la amante, y la invita
a susurrar su queja
al amigo que escucha
apoyado en la amable celosía:

Amo a Yusuf, el de los ojos negros,
de la rauda palabra,
de la sonrisa llena de promesas
y osadas sugerencias, tentaciones
que me hacen retirarme ruborosa
a mi balcón cerrado.

A ti, amigo,
que sabes recoger mi confidencia,
a ti te cuento todo:
Yusuf ha trastornado mis días y mis noches
pero ya no lo veo por mi calle.
Añoro sus cantares
y su gallardo andar.

Al escucharlo estallo
en una risa nueva, incontenible
como la dicha que el Creador ha dado
a bienaventurados y elegidos.
El me mira y sonríe
pero a poco se esfuma
sin contemplar mis lágrimas que brotan
cuando lo veo alejarse.

La gracia de Yusuf es tan preciosa
como mil bendiciones, su mirada
me hace temblar, y temo despojarme
del pudor que protege a la doncella
y lanzarme en sus brazos y decirle:
“¿Acaso no comprendes que te aguardo
y que te pertenezco?”

Amigo, me consumo
por lo que no recibo,
un beso de Yusuf sería mi muerte
y mi vida a la vez.
No sé cómo decirle con miradas
lo que callan mis labios,
pero Yusuf ha huido de mi puerta.

Temo que este dolor devore mi alma
y acabe con mis días,
porque sé que Yusuf teme mi encuentro
aunque ha puesto sus ojos muchas veces
en mi rostro y mi cuerpo tembloroso.

Quizás le han dicho que se perdería
si amara a una cristiana
de ojos azules y cabellos sueltos
que reciben el beso de la lluvia y el aire
y que lee los libros de los sabios.

Dile a Yusuf que el Creador nos hizo
semejantes a todos,
que Su Ley no conoce diferencias
entre pueblos y razas. Que el Profeta
aceptó los consejos de Khadija,
que no escuche a quien llena su corazón de dudas,
que si ronda mi puerta nuevamente
la encontrará entreabierta.

Oh, Yusuf, mi señor,
esta triste gacela padece por tus besos,
consuélala, acude a su llamado
o hazle al menos saber que no la olvidas.

Romance, moaxajas y jarchas

El español, como muchos otros idiomas (portugués, francés, italiano, catalán) tiene una base común, el latín. El Imperio Romano al extenderse por Europa no sólo llevó conquista, tecnología y estructura social, sino que dejó un legado mucho más importante y duradero, la lengua.

En todo el imperio se hablaba el idioma de la madre Roma, pero tras la disgregación de éste y con la creación (o al menos el esbozo) de los nuevos estados, cada comunidad de hablantes sufrió las evoluciones propias de su región, influidos por otras muchas causas de índole cultural, social o económico. Así en plena Baja Edad Media, el latín vulgar, exportado y difundido por los soldados del imperio se transformó en las diferentes lenguas romances que evolucionaron hasta convertirse en los idiomas modernos que conocemos.

Estas lenguas fueron consideradas en un principio de uso exclusivo por el pueblo llano y por lo tanto, no idóneas para el cultismo de las cortes o de las diferentes composiciones poéticas. Pero a partir del siglo IX, en la España influenciada por la cultura árabe, se produce un cambio que será fundamental para la futura evolución de esta lengua vulgar.

En el sur de la Península, los árabes utilizaban su propio idioma para comunicarse, escribir y transmitir su cultura. Una composición poética que aparece en el siglo IX, en árabe culto, es la moaxaja (adornado con cinturón de doble vuelta), un poema con cinco o siete estrofas con idéntica estructura rítmica, dividido por la rima en dos partes: una con rimas independientes y la otra con rimas dependientes en todas las estrofas.

Pero la importancia que cobra la moaxaja para el español no se debe a su métrica, ni a sus versos, ni a su rima, la verdadera importancia radica en que muchas de ellas añadían una última estrofa llamada jarcha.

La jarcha es definida como una composición lírica popular de la España musulmana. Estaban escritas en hispanoárabe coloquial o en romance y sus creadores eran árabes cultos o judíos que las recogieron del folclore tradicional y las adaptaron a sus necesidades métricas para integrarlas en las moaxajas.

La temática de las jarchas generalmente es de índole amatoria. Un muchacho o una muchacha que explica sus experiencias amorosas a su madre o hermanos. Utilizan un léxico muy sencillo en el que abundan las exclamaciones, diminutivos y la primera persona femenina.

Son consideradas, junto a las cantigas de amigo galaico portuguesas y los villancicos, las primeras expresiones escritas del castellano.

Mario Alfagenme©

http://www.narrador.es/blog/2008/10/06/romance-moaxajas-y-jarchas/


“Tango del Gueto de Varsovia”

“27 de Enero, Día Internacional de Recordación del Holocausto”


“Sur o no Sur”, Kevin Johansen

(Sarampión Mamá, que esto es contagioso!)

Me voy porque acá no se puede,
me vuelvo porque allá tampoco
Me voy porque aquí se me debe,
me vuelvo porque allá están locos
Sur o no sur…

Me voy porque aquí no me alcanza,
me vuelvo porque no hay esperanza
Me voy porque aquí se aprovechan,
me vuelvo porque allá me echan
Sur o no sur…

No sé por qué pasa lo que me pasa,
quizás sea la vejez
Quisiera quedarme aquí en mi casa,
pero ya no sé cuál es

Sur…

No sé por qué pasa lo que me pasa, quizás sea mi niñez
Quisiera quedarme aquí en mi casa, pero ya no sé cuál es…
Me voy para la embajada, me vuelvo por no estar visada
Me voy porque soy de por acá, me vuelvo por ser un sudaca
Malaya, qué triste destino, ser o no ser un Argelino
Malaya, qué triste destino, ser o no ser un marraschino.
Sur o no sur.


“Confidencia”, André Comte-Sponville

Es contar a alguien, a propósito de uno mismo (sin lo cual ya no sería confidencia, sino indiscreción), lo que no se contaría a cualquiera: prueba de confianza, de amor o de intimidad. Se distingue de la declaración, porque no supone ninguna culpabilidad. De la confesión, porque no espera ningún perdón. Es la manera de hablar privilegiada de los amigos, que se aman demasiado para juzgarse.

André Comte-Sponville©


“Un apunte de Cuadernos de todo”, Carmen Martín Gaite

carmen-m-gaiteCasi nunca dejamos que un pensamiento nos habite por completo y que llegue en ramificaciones a donde tenga que ir. Siempre de un modo más o menos consciente lo vamos nosotros mismos guiando y amurallando; y al querer encauzarlo y poseerlo le quitamos su fuerza. Yo siento, casi físicamente a veces, las barreras que levanto contra los pensamientos, a los que pocas veces dejo el campo libre. Hay continuas tensiones nerviosas que les impiden su fluir adecuado.
 
No debo asustarme de tomar apuntes. Nada es definitivo. Cuando se habla se dicen las mayores tonterías, y sin embargo es más fácil quedar satisfechos, creyendo haber comunicado algo a los demás. Pues ¿por qué un pedazo de papel, que después puede romperse, me ha de intimidar más que el rostro de otra persona?
 
Quizá influye la tendencia de los demás a reflejar aquiescencia. Los demás le envalentonan y le lían a uno con su falta de crítica. Pero cualquier pensamiento a solas es más árido de levantar.
 
Todos debiéramos apuntar nuestras reflexiones. No por lo que valgan, sino porque dan lugar a otras. Al decir apuntarlas no me refiero solamente a escribirlas en un papel, sino a tirar de ellas sin permitir que se esfumen, convirtiéndose en esas estrellitas de luz que preceden al sueño. Es un buen trabajo el de tirar de lo que se piensa, para aclararnos un poco entre todos.
 
Se suelen achacar los males del mundo a la neurosis, a la angustia. Pero esta angustia no es sino un resultado. Resultado de no entenderse, de ahogar los pensamientos. Yo nunca sufro más que cuando siento la cabeza llena de pensamientos sin cocer, sin formular, y sé que están ahí, pero los disperso a manotazos por no sentir la bulla que forman. Pero siguen estando, y aunque me escape, cuando vuelvo a casa el ruido continúa. El único remedio racional es abrirles la puerta y darles salida por orden.

Carmen Martín Gaite©


“Habré de inventarme una puteada esdrújula”, Julián Centeya

JC-PieldePalabra

Habré de inventarme una puteada esdrújula
para arrojarla contra la vidriera del mundo
y contársela después a Cendrás y a Rimbaud
que tan mierdamente vivieron como yo

Habré de entender algún día que esto no tiene remedio
que uno pudo nacer pez espada ejecutivo delator
tener una religión prestada carecer del ojo izquierdo
y vivir esperando que mongo me cite en el Ecuador

Habré de cagarme ordenadamente en los gerentes bancarios
y sentado sobre la piedra de un tiempo que se televisa
escupiré sobre el rostroculo de mi vecino este rencor

Claro que habré de inventarme una puteada esdrújula
porque yo me he desentendido de un dios
que permitió que César Vallejo se muriera de hambre
la tarde de un día gris que contabilizaba sus piojos
Habré de inventarme una puteada esdrújula

Usted dese por invitado

                                  Se lo merece

Julián Centeya©

Amleto Vergiatti mas conocido como Julián Centeya. Había nacido en Italia, allá por 1910, en el pueblo de Borgotaro, en la provincia de Parma, la última ciudad -recordaba él- que se rindió al fascismo. Mi viejo -recuerda Julián- Carlos Vergiatti, era periodista; trabajaba en el diario socialista “Avanti”, del cual era jefe de redacción Benito Mussolini, quien andaba en amores con una rusa Angélica Balavanof.
Después de la marcha sobre Roma, 1920, la represión se descargó sobre la izquierda en Italia y el exilio se ofreció como única posibilidad de subsistir. Mi viejo tuvo que venirse como refugiado político con mi vieja, mis dos hermanas, yo y un perro que llamábamos Pri Pri. Y al mentar a su viejo, Julián se amasija en el recuerdo, como reclamando la posibilidad de volver a verlo, siquiera un minuto, como antes.
Con el tano laburante y su familia llegó a la Argentina en 1922,cuando tenía 12 años. Primero intentaron suerte en San Francisco (Córdoba) donde el viejo “paraba la olla” trabajando la madera, enfrentando las dificultades siempre con alegría, con optimismo, pero, la miseria los cerca y los atrapa.
Ya no había lugar en la Argentina agraria para estos inmigrantes “de última” y bien pronto debieron instalarse en el conventillo de Buenos Aires, detrás de cuyo pintoresquismo – el patio con malvones, el farol alumbrando la milonga – escondían sus terribles rostros, la tuberculosis, la promiscuidad, el hambre.
Frustrado estudiante secundario, mandadero de comercio, jugador de fútbol, taquígrafo y mas que nada vagabundo, experto en el oficio de no hacer nada para encender los primeros versos. Por entonces se hace hombre y poeta en el Boedo de fines de la década del 20.
Un Boedo que enarbolaba una literatura molesta para los escritores bien comidos, para la gente sensata de las cátedras de Literatura, los editoriales y los diarios serios. A Julián, como a tantos otros, le salió al cruce la estructura cultural montada por la clase dominante.
El quería hablar del punga, del cafiolo, de la piba que lo encandiló (no morfo más que el pan de su sonrisa), de los chorros y los laburantes, dela musa mistonga y la musa de barro. No lo dejaron.
Quiso volar como poeta, y lo bajaron enseguida, arrinconándolo en una radio, en un diario, donde el alma se le iba a jirones y donde solo de vez en cuando podía enarbolar un verso.
Publicó, sin embargo, varios libros de poemas y una novela El Vaciadero. Pero lo mejor de él se desperdició en las charlas interminables de la madrugada,por eso fue desparejo como poeta. Por eso le faltó continuidad. Cómo la iba a tener luchando con las cédulas judiciales de desalojo, contra la guita que no alcanza. De ahí su desilusión y el alcohol, la amargura y ese himno a la frustración y al escepticismo que tituló como despedida con el nombre lunfardo de la muerte.
Con estos versos pareció que bajaba definitivamente los brazos, derrotado por quienes odian a los gorriones, a los juglares, a los barrios de casitas chatas. Sin embargo, la bronca pudo más y empinándose sobre ella levantó un último insulto para quienes le envenenaron la vida y aún también para aquellos que por miedo o indiferencia resultaron cómplices
Amleto Vergiatti. Para el pueblo: Julián Centeya “el hombre gris de Buenos Aires”.